Testimonio
de Franco Santarelli, mediante la experiencia comunitaria de colaboradores de
Cristina Sánchez, en el marco del taller de
voluntariado y autoconocimiento, en los hogares de
niños en Morón, Pcia de Buenos Aires.
“ Ver
que los chicos te digan te quiero y te abracen, es algo impagable, te llena,
que ellos mismos te digan que te están esperando, que quieren que llegue el
sábado para verte, no sé, es increíble. En muchas oportunidades me sentí un
nene más. En un principio era todo un tema el ir al hogar, como me había
planteado el taller, y los últimos días fui con
muchas ganas y esperar ese día para ir a verlos. Mi experiencia comunitaria fue
increíble.
En un
principio era llegar y estar mirando la hora para ver cuando tenía que ir. Con
el correr de los días no solo que no miraba el reloj, sino que el tiempo se
pasaba volando y que no me quería ir. Las sonrisas de los chicos es algo que no
me voy a olvidar jamás y así como yo deje parte de mí en el hogar y en los
chicos, yo me llevo parte de ellos en mi corazón.
Como
dije antes, realizar esta experiencia de
autoconocimiento es algo que te llena
el corazón, el alma, no sé… lo que sí sé, es que es hermoso. Gracias a la Fundación Corriente Cálida
Humanística y a Cristina Sánchez por darme esta oportunidad
maravillosa. A partir de ahora mi Visión de Vida es que hay que vivir todos los
días como si fuera el último. Que realmente no hay nada imposible, que puedo
lograr todo, con esfuerzo y dedicación. Que los sueños míos los voy a cumplir.
Me siento imparable. La vida es una sola y si no hago lo que quiero en esta
vida, no va a haber otra. Gracias en
especial a ese mágico rinconcito de Morón.
Por
eso voy a hacer lo que quiero sin que nada me lo imponga, basta de postergar,
basta de excusas. Elijo mi propio camino. Me demuestro a mí mismo de que el ser
piloto no es algo muy lejano. Hoy dejé de quejarme, busco soluciones.
Me
conocí en todo este tiempo. Hoy mi visión de vida es siempre ir por más, no
conformarme y que todo es posible. Lo que me llevo del hogar es amor y mucho
amor. Uno piensa que va a dar y termina recibiendo. Para mí fue una experiencia
fantástica y lo va a seguir siendo. Como explicar la sonrisa de los chicos, la
felicidad mía, poder compartir pequeñas cosas, ver a los chicos disfrutar.”